lunes, 21 de diciembre de 2015




Las bendiciones que DIOS pone a diario en nuestro camino es sin duda una prueba muy grande del inmenso amor que el siente por nosotros.

Vale la pena seguirlo de corazón.


Nuestro amor depende de nuestro estado de ánimo y está condicionado al tiempo y a las circunstancias, pero el amor de Dios no tiene condiciones. El amor de Dios es fiel sin importar nuestra condición humana. No importa lo que hayas hecho, dónde te encuentres o qué camino escogiste, Dios te ama.

No permitas que el mundo físico determine tu futuro espiritual. Jesús está contigo en tu encrucijada. Solo tú puedes cambiar lo que Dios ya ha determinado para tu vida al tomar el rumbo equivocado. Cuando te encuentres en la encrucijada recuerda: Dios está a tu lado aún cuando no lo percibas.